Empieza bien: hay que vallar el huerto

Vallar el huerto es el primer paso para asegurar que todo el trabajo que vamos a poner en cultivar nuestros propios alimentos va según nuestras previsiones. En esta página tienes algunos consejos y ideas al respecto que te ayudarán para que gatos, pelotas, perros, gallinas, niños, transeúntes y otros fenómenos imprevistos no den al traste con el trabajo de semanas o meses.

No deja de ser anecdótico que las preguntas más frecuentes antes de empezar un huerto familiar sean si labrar o no labrar, o si hacer el huerto en caballones o en bancales. Precisamente poner límites al huerto es el primer paso porque encauza la respuesta a muchas otras preguntas relevantes a la hora de diseñar el huerto como el cálculo del riego o qué flora auxiliar poner.

Además es una paradoja que sea común plantear límites de otro tipo a los cultivos, como la época de siembra o la influencia del calendario lunar, y que en cambio los límites físicos no reciban tanta atención desde el principio. En muchas ocasiones se empieza a vallar el huerto solamente después de que algún percance nos haga tomar conciencia de la importancia que tiene.

Buenas vallas hacen buenos vecinos

«Buenas vallas hacen buenos vecinos».

— Refrán inglés

Si tu huerto linda con otros huertos o cultivos es importante que conozcas cómo están marcados estos límites. Puede ser mediante piedras, obra fija, estacas, o incluso una valla física. En cualquier caso conocer bien qué parte es de tu responsabilidad y que tus vecinos puedan identificar sin interpretaciones qué parte les corresponde a ellos, es una buena manera de sentar una buenas bases de vecindad.

Esto también es importante en el caso de vallas vegetales y árboles. Una valla vegetal demasiado cerca de la linde se comerá parte del terreno adyacente. Hortalizas como la alcachofa se plantan en los márgenes pero llegan a crecer bastante y ocupan mucho espacio. Calcula bien este espacio porque mover una valla vegetal una vez implantada es un fastidio y perjudica a las plantas.

En el caso de frutales y setos el tema es aún más importante porque la sombra que proyectan puede afectar a los cultivos en uno u otro lado.

¿Qué tamaño debe tener el huerto?

Saber con qué tamaño vas a empezar facilita el diseño del conjunto del huerto. En este sentido vallar el huerto te ayuda también a poner límites al diseño para gestionarlo por partes. En permacultura a esto se le llama «Pasos pequeños y lentos».

No necesariamente debes emplear todo el espacio disponible cuando empieces a cultivar. Puedes empezar en una parte y sembrar abono verde en el resto de terreno o macetas para ir ampliando a lo largo de los meses por venir. Esto es aplicable a un huerto familiar o a un huerto urbano en una terraza o balcón.

A la hora de decidir este espacio también puedes plantearte vallar el huerto por partes si tienes límites en el presupuesto o en el acceso o la cantidad del material que quieras usar.

¿Cuánta agua se necesita para regar el huerto?

El tamaño del huerto determina el agua que necesites para regarlo. Esto es especialmente relevante en climas secos y sobretodo si riegas con depósito.

Acceso a niños

El acceso de niños al huerto es también una parte relevante del diseño del huerto, tanto si es un acceso imprevisto como si es accidental. Una buena valla y una puerta facilitan el acceso y educar respecto a las actividades a llevar a cabo dentro del huerto.

La verdad es que no tiene mucho sentido plantearse prohibir el acceso de los niños al huerto. Pero precisamente por esto es importante también que ellos tengan claros sus límites, para facilitar que experimenten y regulen su propio aprendizaje. Generalmente esto se gestiona definiendo un espacio específico para que la sección infantil de la fuerza de trabajo cultive su propio huerto y se responsabilice de su cuidado 😉

Perros y mascotas en el huerto

«El perro del hortelano no come ni deja comer».

— Refrán popular

La fábula de Ésopo atribuye al perro la función de guardián de la huerta, lo cual es en sí mismo un límite en el huerto y en cierto modo también es vallar el huerto. En la fábula el buey reprocha al perro que no siendo vegetariano desperdicie los manjares del huerto pero además impida a los rumiantes acercarse para comer.

La realidad es bien distinta. Cuando el perro nos acompaña al huerto nos sigue a todas partes, y nos complica las tareas de muchas formas distintas, desde pisotear por doquier hasta desenterrar plantones o meter la nariz (literalmente) en el compost o allí donde usemos la azada. Llevar amistades peludas al huerto puede llegar a poner a prueba la paciencia.

Los gatos son un tema aparte. Su pulcritud a la hora de orinar o defecar se traduce en agujeros aleatorios en el huerto. Con un solo gato sus acciones son asumibles, pero si hay muchos gatos o bien el huerto es pequeño o cultivamos en macetas, el tema ya es muy distinto y pueden estropear el trabajo de semanas.

Gallinas sueltas en el huerto

En Permacultura Montsant es habitual hacer un huerto específico para que pastoreen las gallinas de forma rotativa y mejorar su alimentación. El uso de recursos biológicos en permacultura exige una gestión atenta para evitar que los beneficios se conviertan en inconvenientes.

No obstante es beneficioso tener gallinas en el huerto y puede hacerse poniendo gallineros móviles y delimitando el acceso de las aves mediante vallas o cercados móviles adicionales.

Huertos escolares

En el caso de los huertos escolares es especialmente importante vallar el huerto. Además el cultivo en bancales o en mesas de cultivo facilita que las edades más pequeñas identifiquen muy bien qué zona es transitable y qué zona es de cultivo, y impide que se pisen las zonas sembradas donde los cultivos todavía no asoman.

Compostaje en el huerto

Hacer compost dentro del huerto es especialmente beneficioso desde múltiples ángulos. Pero según la ubicación del huerto puede atraer fauna muy diversa, por lo que se hace necesario vallar adecuadamente.

Qué vallas son las más adecuadas para el huerto

Es una pregunta cuya respuesta depende de múltiples factores, desde el presupuesto hasta el diseño paisajístico del huerto. Estas son algunas estrategias a valorar:

Materiales reciclados

Utilizar materiales reciclados es una opción muy barata y además beneficia al medio ambiente. Esto no implica recurrir a las antiestéticas vallas de somieres que se utilizan en huerta periurbana, que además se vuelven peligrosas cuando se oxidan y se deterioran por la intemperie.

Se pueden usar desde palets hasta postes de descarte de la industria maderera.

Vallas de jardín de madera

Pueden ser vallas de jardín preconstruídas (son caras) o bien autoconstruídas.

Esto incluye vallas de avellano o sauce trenzado, cañas comunes o de bambú, y rama procedente de poda urbana. Cada material tendrá unas características distintas en cuanto a durabilidad y mantenimiento.

La madera de falsa acacia es especialmente valiosa porque puede enterrarse directamente sin que se deteriore con el paso del tiempo y no requiere tratamiento para la intemperie. Además en Europa es una especie alóctona que perjudica a los ecosistemas en los cuales se establece.

Pastor eléctrico

El pastor eléctrico para perros o jabalíes es una opción que no es barata pero es rápida de implementar y versátil porque puede modificarse rápidamente. Hay que atender a las especificaciones del fabricante para montar el pastor eléctrico en función de la especie a la que queremos mantener fuera del huerto. Las medidas y disposición del hilo eléctrico difieren para conejos, jabalíes o perros.

Si vamos a usar postes de madera y no varillas metálicas, el pastor eléctrico es poco útil para evitar gatos.

El pastor eléctrico no funciona con ocas o patos.

Vallas de jardín metálicas

Los distintos modelos de vallas de jardín metálicas son una opción generalmente más rápida de implementar que las vallas de madera.

Una vez instaladas se pueden utilizar para incrementar la bodiversidad del huerto y que sirvan de espaldera a hortalizas como el guisante tirabeque o la judía de mata alta, o para flora auxiliar del huerto como la ipomea o la pasionaria.

Vallas vegetales

Las vallas vegetales son la opción por excelencia si buscas vallar el huerto y además quieres aumentar la biodiversidad en el huerto.

Descarta las vallas de setos de jardín como el ciprés o incluso el boj y maximiza las posibilidades: las vallas de aromáticas como la salvia, la lavanda o el romero ayudan a delimitar pero además proveen de aromáticas para la cocina y atraen polinizadores; las vallas de rosales no son comestibles pero disuaden a los intrusos y son bellas y proveen de flor.

Evita las vallas de cañas o bambú. Tarde o temprano se extenderán en todas direcciones y cuando se implantan son difíciles de erradicar. Con el tiempo exigirán que les dediques tiempo para mantenerlas a ralla y pueden ser causa de conflicto si lindas con otros huertos.

Piedras o paredes de obra

Las paredes son una opción que dura toda la vida y no dejan los límites marcados de forma inequívoca y eficaz.

Atiende a la altura y la sombra que proyectarán. Puedes utilizarlas como trampa de sol pero también pueden reducir las zonas del huerto con buena insolación en invierno.

Deja un comentario